Los técnicos de la guardería fluvial de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) efectuaron tres inspecciones en agosto y noviembre del año pasado a las obras del PAI Torre la Sal para investigar la posible afección de éstas al parque natural del marjal de Cabanes-Torreblanca. “A raíz de estas inspecciones y denuncias se incoaron actuaciones previas para determinar si existe un supuesto sancionable, actuaciones que están en curso actualmente”, indica el Gobierno en respuesta a una pregunta de la diputada de EU en el Congreso, Isaura Navarro.
El Gobierno destaca que “las extracciones nunca fueron autorizadas” por la CHJ y en las sucesivas inspecciones a las obras “se ha constado que han cesado, por lo que en principio y salvo que se reanuden, ha desaparecido la posible afección o repercusión negativa sobre el dominio público hidráulico; sin prejuicio de las competencias autonómicas sobre el humedal Ramsar del Prat de Cabanes-Torreblanca, si la Generalitat estima procedente llevar a cabo alguna actuación”.Intensificar la vigilancia y control Además, el Gobierno también destaca que “se han cursado instrucciones precisas a la guardería fluvial para intensificar la vigilancia y control sobre la zona en cuestión, con el objeto de prevenir la reanudación de este tipo de operaciones”.En la primera inspección de la CHJ, del 25 de agosto de 2006, “se comprobó que las aguas subterráneas se están vertiendo en las acequias de drenaje, que se ven desbordadas e inundan los campos adyacentes”. En la siguiente visita de los técnicos, con fecha de 6 de noviembre de 2006, “la cimentación del edificio se encontraba finalizada y la red de drenaje desmantelada”.“Los bombeos denunciados en el informe anterior sólo se produjeron hasta unos días después del mismo”, explica el Gobierno. Finalmente, el 23 de noviembre de 2006, la CHJ constata que “las extracciones habían cesado en su práctica totalidad, en cuanto a los bombeos de agua para las cimentaciones, manteniéndose la situación en el mismo estado que en el anterior informe”.
El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil aporta también copia de la licencia de obras del Ayuntamiento de Cabanes del 19 de julio, en la que “no se observa ninguna prescripción o condición relativa a las obras o trabajos de extracción y/o evacuación de aguas freáticas del subsuelo”.Asimismo, acompaña un informe de la UJI relativo a la extracción de agua subterránea en Torre la Sal, para la cimentación de un edifico, “incluyendo bombeos de aguas freáticas a una acequia que desaguaba directamente en el mar”, ya que indica que “la calidad del agua tiene carácter salobre con una concertación de cloruros de 3,1 g/l”.
El sistema de drenaje estaba formado por 22 sondeos perimetrales con bombas de impulsión. “La extracción habría comenzado a finales de agosto de 2006, cualificándose un volumen total extraído hasta el 11 de septiembre, de 58.320 m³. Una extrapolación de este valor podría conducir hasta un volumen del orden de 120.000 m³ al mes”, estima.
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