Se roba lo valioso. Para unos son las joyas, para otros las televisiones, para muchos el dinero en billetes. Pero dicen que también el agua. Tan preciada se está volviendo que la guardería fluvial se ha aumentado para que los agricultores se anden con cuidado y dejen de sustraer a hurtadillas, con nocturnidad y alevosía, unos litros con los que dar de beber a la tierra.
martes, 13 de marzo de 2007
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